El Canal de las Estrellas, la “fábrica de sueños”, parece derrumbarse y en 2015 vivió  su peor crisis. Una crisis que se veía venir desde hace años, ante la moda de los refritos, llámese desinterés de productores y ejecutivos por evolucionar el género y competir en serio (cuentan con los recursos) con telenovelas de otros países como Brasil, Colombia y ahora también, Turquía, a la cabeza en el mercado internacional. No sólo ventas millonarias de sus producciones. Lo más importante: talento, creatividad y el riesgo bien asumido (al que se niega Televisa), como ley natural, de crecer, no sólo en la búsqueda del anhelado rating, sino también en prestigio y novedad que se traduce (poco a poco y como ha sucedido), en ingresos superiores que a la larga sirven para ser invertidos en super producciones, como las que hemos visto en los últimos años, gracias a canales de televisión de paga y, más recientemente, a la inteligente decisión de la competencia, Azteca Novelas, cuando, luego de darse por vencida (en lo que a producción de telenovelas se refiere, por imitar las mismas fórmulas de Televisa) optó por una reestructura y, como ha sucedido en otros países, seguir su ejemplo: telenovelas cortas (con historias originales, antes que nada) o, más bien, por series de pocos capítulos (60 u 80) para contar historias concretas y, sobre todo, evitarse la ya tediosa costumbre de los rellenos y paja al por mayor que caracteriza a Televisa con tal de alargar sus refritos o remakes (como se le quiera llamar), subestimando al televidente que, también, como era de esperarse, llegó a cansarse de lo mismo y lo mismo.

 

LAS GRACIAS

Y mientras en Azteca Novelas se da esa reestructura, el gran suceso: telenovelas brasileñas, colombianas y, en especial, turcas.  Para muestra basta un botón: ¿Qué Culpa Tiene Fatmagül? Aunque sin el rating que merece y que ha logrado en otros países, una verdadera obra de arte que por suerte ha llegado a México y que tanto Azteca como Televisa, deberían tomar en cuenta para aprender un poco lo que significa una historia bien escrita (por principio de cuentas), concreta, con gran producción y excelentes actuaciones.

Y por el estilo telenovelas brasileñas (vía Azteca) que vimos este año: Avenida Brasil (en su repetición), La Guerrera, Rastros de Mentiras y, actualmente, Insensato Corazón, todas con un sello peculiar: tramas ágiles y muchos millones bien invertidos en producciones espectaculares.

 

telenovelas 2015

 

LAS DESGRACIAS

Volvemos a el Canal de las Estrellas que en este año, descendió todavía más (no sólo en calidad, sino también en los niveles de audiencia) con…

¡9 refritos de telenovelas mexicanas!

Muchacha Italiana Viene a Casarse, Amor de Barrio, Simplemente María, La Sombra del Pasado, Yo no Creo en los Hombres, Que te Perdone Dios, A que No me Dejas, Lo Imperdonable y Pasión y Poder)

¡4 refritos de telenovelas extranjeras!

La Vecina, Mi Corazón es Tuyo, Amores con Trampa y Hasta el Fin del Mundo ¡Y sólo una historia original!

Antes Muerta Que Lichita, aunque digan que no, inspirada en la legendaria Yo Soy Bety, la Fea.

Y Azteca no se queda atrás: su fracaso más notorio, Un Espacio del Amor (refrito de Como en el Cine) que ante la crisis y como último intento de Azteca Novelas, se quedó en una “primera temporada”, sin planes para la “segunda”. En plena reestructuración, se coló Así en el Barrio Como en el Cielo (intento fallido) y otro bodrio como Tanto Amor, en su segundo refrito de Con Toda el Alma que nunca significó un éxito y, menos, una telenovela que valiera la pena. La única que se salva (desafortunadamente en el momento en que Azteca Novelas tiró la toalla) es Caminos de Guanajuato, otro refrito (pero bien hecho y cuidado) de la serie española Gran Reserva.

 

LO MÁS ALARMANTE

El horario estelar que antes significaba el gran orgullo del Canal 2, ahora con fracaso tras fracaso. No nos referimos tanto a los niveles de audiencia (que también han ido a la baja), sino en la baja calidad de producciones como Hasta el Fin del Mundo, Lo Imperdonable y Pasión y Poder. Tres ejemplos que nos demuestran que esos refritos ya no funcionan y, menos, cuando la soberbia de varios productores que no reconocen sus errores, siguen con la flojera de crecer, de innovarse.

 

LA GRAN ESPERANZA

Aunque estrenada en 2014, pero concluida en 2015, Yo No Creo en los Hombres, que en México no logró los niveles de audiencia que merece y, en cambio, ya ven, en Estados Unidos, desbancó en rating a producciones extranjeras, no sólo en cadenas latinas, sino también anglosajonas, a pesar de ser también otro refrito, pero hecho con esmero y enriquecido, algo que pocas veces sucede con los remakes. Así que si la terquedad consiste en seguir con los refritos (ya viene el de Lazos de Amor), ¿por qué, al menos, no mejorar las historias en vez de destrozarlas? ¿Por qué no acabar de una buena vez con la detestable paja y con los rellenos, con adaptadores que se sienten genios y optar por un verdadero cambio y restructuración como la que pretende Azteca Novelas?

 

Rubén Aviña.

 

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