Llega el fin de año y con las fiestas de ésta temporada los excesos alimenticios están a la orden del día. En cualquier reunión o posada a la que asistamos encontraremos deliciosos platillos a los que difícilmente podremos decirles que no; sin embargo, podemos disfrutar de estos exquisitos platillos sin remordimiento y culpa alguna… ¿El secreto?: Comer moderadamente.

¿Por qué resistirse y/o abstenerse de probar toda esa suculenta comida cuando la solución la tenemos nosotros mismos? Cada persona es consciente de su estado físico, de lo que puede y lo que no debe comer según sea el caso; no se trata de matarse de hambre o de evadir reuniones de fin de año para evitar ser víctimas del sobrepeso, el autocontrol alimenticio es la solución.

 

 

No comencemos un año nuevo con el típico propósito de “bajar de peso” cuando el objetivo lo podemos iniciar a partir de este momento y sin repercusiones ante la báscula. Degustemos los alimentos en pociones pequeñas y aprendamos a decir ¡Basta! a tiempo. De igual forma, evitemos caer en las llamadas “dietas milagro” que nos “prometen” perder considerables números de kilos en un corto tiempo. Estos métodos de adelgazamiento resultan en gran parte de los casos ser contraproducentes y sumamente perjudiciales para nuestra salud ya que carecen de fundamentos clínicos certeros que avalen su calidad.

No obstante de la temporada, debemos aplicar un autocontrol alimenticio durante todo el año respaldado por una valoración médica a cargo de un nutriólogo que dictamine la dieta alimenticia que necesita nuestro organismo para mantener una condición óptima.

 

 

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