Una prostituta de 17 años, Cindy Paulson (Vanessa Hudgens) entra a un motel gritando, apenas capaz de explicarle al oficial Greg Baker (Ryan O’Nan) que alguien intentó matarla. El caso se enfrí­a cuando el sospechoso que ella identifica tiene una coartada que lo libera.

El sargento Jack Halcombe (Nicolas Cage) investiga la escena del crimen del cadáver de una chica no identificada por el Rí­o Knik; el cartucho vací­o de una bala se encuentra en el lugar. En Anchorage, los reporteros le preguntan a Halcombe sobre el cadáver recientemente descubierto, así­ como otros cuerpos encontrados en el área, pero niega que haya una conexión entre los asesinatos.

Luego de oí­r la historia de Cindy, Halcombe intenta localizarla y le pregunta a otro oficial sobre el hombre que ella acusó. Robert Hansen (John Cusack), pero le informan que no tienen nada para enjuiciarlo. Busca por bares de nudistas y otras áreas frecuentadas por prostitutas y adictos, pero Cindy no se encuentra en ningún lado.

Halcombe regresa a su oficina y se encuentra con Cindy, esperando por él. Ella le pregunta sobre su hija luego de ver una foto de ella en su escritorio, pero Halcombe mantiene la conversación profesional. Cindy explica que ella fue violada y su captor estaba por matarla, pero logró escaparse mientras él cargaba su avión.

Traumatizada por la experiencia e incapaz de trabajar en la calle, Cindy es aceptada a un club exótico por Chelle (Jodi Lynn O’Keefe), otra prostituta, para que pueda ganar dinero bailando. Le dan drogas para motivarla a presentarse, y se encuentra con su padrote, Clate Johnson (Curtis Jackson), que tiene sus propios problemas y quiere que Cindy salga de la ciudad con él y no regresar.

Halcombe se reúne con Cindy de nuevo para comer y ella quiere saber más sobre su vida personal, pero él se resiste. Cuando Cindy se frustra de hablar sobre el caso, se levanta para irse. Cuando se va, Halcombe revela que un conductor ebrio mató a su hermana cuando ella tení­a la edad de Cindy.

Luego de aprender que Hansen es el único sospechoso que es dueño de un avión, Halcombe oficialmente vuelve a abrir el caso de Cindy, pero el Fiscal de Distrito dice que no tienen suficiente evidencia para una orden de cateo. Sintiendo presión por la investigación, Hansen va al club bar donde Cindy trabaja. No puede secuestrarla en público, sin embargo, Cindy aún está aterrorizada. Intenta subirse a un avión para salir de la ciudad, pero Halcombe la detiene en el aeropuerto y la convence de testificar. Ella la lleva a su casa para que pueda tener un lugar seguro donde quedarse, pero Cindy escucha a la esposa de Halcombe, Allie (Radha Mitchell), acusarlo de prestar más atención a Cindy que a su propia hija, y Cindy se da a la fuga otra vez.

Cindy deja sus pertenencias en el burdel y regresa al bar, donde tiene una sobredosis y se desmaya. Hansen observa cómo Halcombe lleva a la inconsciente Cindy a la salida, y luego viaja con su hijo a su sitio habitual junto al rí­o para un viaje de cacerí­a. Allí­, oculta toda la evidencia de sus crí­menes en un barril grande.

Halcombe finalmente ha conseguido una orden para buscar la casa de Hansen. Mientras Hansen está siendo interrogado, la policí­a eventualmente encuentra dos rifles calibre .223, del mismo que dejaron los cartuchos de bala en las tumbas. Halcombe visita a Cindy al hospital para decirle que necesita testificar, y promete traerla a recoger sus pertenencias al dí­a siguiente.

Asustada y todaví­a insegura de testificar, Cindy deja el hospital antes de que Halcombe regrese. En el burdel se cruza con Clate, quien la convence de salir del Estado con él. En vez de eso, Clate lleva a Cindy a Galenski, un ejecutor local, a cambio de una deuda pendiente. Cuando Galenski saca un arma para matar a Cindy, Clate pone un arma en la cabeza de Galenski. Galenski saca un arma oculta y mata a Clate, y Cindy escapa en el auto de Clate con Galenski justo detrás de ella. Ella se refugia en el Gentleman’s Retreat, y Halcombe llega justo a tiempo y la rescata.

Cindy testifica que Hansen es el hombre que la secuestró con la intención de matarla. Halcombe finge tener más información, diciendo que encontró un escondite de evidencia y Hansen eventualmente confiesa el asesinato de 17 mujeres, así­ como el secuestro y violación de otras 30. A cambio de su confesión, sólo fue enjuiciado por 5 asesinatos. Fue sentenciado de 461 años a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

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