Podemos describir a la autoestima como la capacidad humana de tener confianza en uno mismo, de descubrir su propio valor… Lamentablemente existen personas que no son lo suficientemente seguras para superar situaciones que se atraviesan en sus vidas.

Las personas con una baja autoestima frecuentemente se preocupan en exceso y tienden a cambiar constantemente su forma de ser por miedo a ser ignorados por la sociedad, por buscar encajar en un círculo social, ante un sentimiento de fracaso, la sensación de ser inútiles, etcétera. En contraste, la gente segura de sí misma, es decir, personas con un alto autoestima son admiradas por ser dueños de una personalidad que se distingue por la motivación que abunda en sus vidas.

La autoestima no es un don entregado a unos cuantos. Cada individuo tiene la capacidad de desarrollar y estimular la confianza en sí mismo ante la necesidad de lograr sus metas; para ello es importante que cada ser humano tenga un objetivo en su camino, de lo contrario, experimentaremos una sensación de inercia y vacío en la vida.

 

autoestima

 

Gran parte de las personas que manifiestan un bajo nivel de autoestima son aquellas que prestan demasiada o total atención a las opiniones emitidas por terceras personas. El secreto para fortalecer la confianza en sí mismo es cambiar nuestra forma de pensar y sobre todo, dejar de regir nuestras vidas por comentarios ajenos para enfocarnos en lo que pensamos de nosotros mismos. Si no existe la voluntad por auto ayudarnos a cambiar estos malos hábitos, no existirá ningún otro factor externo que nos pueda auxiliar en la búsqueda de optimizar nuestra autoestima.

Esto puede ser muy difícil pero no imposible.
Siempre es un buen momento para volver a practicar aquellas actividades que nos producen felicidad y satisfacción. Pintar, leer un libro, escribir… ¡Quizá logremos descubrir talentos escondidos en nuestro ser!

No tenemos nada que perder… ¡Pero si mucha autoestima que ganar!

 

 

 

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