Guadalajara, Jal.- A finales del próximo mes de julio, el público tapatío atestiguará el esperado regreso a los escenarios de nuestra ciudad de uno de los cantantes argentinos más representativos de la llamada “canción latinoamericana”; Alberto Cortez, quien deleitará los oídos de la comunidad jalisciense por dos noches consecutivas.

El intérprete de “Distancia” está listo para repasar los temas que le otorgaron un lugar preferencial en la memoria de Latinoamérica, el territorio que aprendió a cantarle a las cosas sencillas, a los amigos que se van, los amores que no vuelven y las ausencias que jamás terminan.

La historia música de Alberto Cortez inició con “Un cigarrillo, la lluvia y tú”, pieza que compuso a la edad de doce años. Fue estudiante del Conservatorio Chopin de San Rafael, bajo la tutela del profesor Robert Whermouth. Años más tarde comenzó a presentarse con la orquesta Arizona, dirigida por Ricardo Ortiz y Luis Pasquier, de esta experiencia recibiría el sobrenombre Chiquito García, otorgado por la atención que su talento reclamaba de la audiencia.

En 1958 ingresa a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales en Buenos Aires. Sin embargo, el destino de Alberto le mereció distintas invitaciones dentro del sector musical que lo apartaron prontamente de las aulas. Fue vocalista de importantes orquestas, entre ellas la San Francisco, con la cual recorrió el país. Uno de los artistas que conoció en ese periodo fue Hugo Díaz, con quien tiempo después se embarcaría en una nueva aventura sobre tierras europeas.

Los años siguientes se trataron de perfilar un estilo, a prueba y error. La búsqueda llegó a puerto seguro el 22 de abril de 1967, con la presentación de Cortez en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Su recital estaba integrado por canciones de Yupanqui, Dávalos, la musicalización de los poemas 15 y 20 de Pablo Neruda y el estreno de su primer gran éxito “En un rincón del alma”. La aceptación fue absoluta, al exponer a un Alberto nuevo, forjado en los sonidos del romance, las raíces y el añoro.

Otro de sus mejores momentos fue 1971, tras lanzar su famoso sencillo “Mi Árbol y Yo”. Gracias a esta pieza recibe su primer disco de oro, además de un Heraldo. Da inicio entonces una estrecha relación con México, país al que habría de adoptar como propio.

Distintas placas y giras por Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México y Estados Unidos posicionaron su nombre desde entonces y hasta 1992.

Más tarde, en 1994, logra una de las mancuernas más queridas para la audiencia hispanohablante: Lo Cortez no quita lo Cabral, junto a Facundo Cabral. El proyecto debuta en México, en el Teatro de la Ciudad donde cumplen las 100 representaciones. Tras el éxito, la placa habría de llevarlos a distintos países de América y Europa.

Tras un breve receso, el argentino está listo para volver a los escenarios; retorno en el que el público de Guadalajara tendrá dos oportunidades para reencontrarse con él, donde ofrecerá un espectáculo dedicado a la memoria de su tierra y su gente.

 

 

 

FECHAS:
28 y 29 de Julio, 21:00hrs.

BOLETOS:
$1200 Club Diana (Localidad preferente primeras 4 filas, acceso VIP, alimentos y bebidas)
$850 Rojo
$650 Azul
$450 Verde
$350 Naranja
$250 Violeta
$900 Palcos Primeros
$650 Palcos Segundos
$350 Palcos Terceros

RECINTO:
Teatro Diana.

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