A fines de los 90 del siglo pasado, cuando surgieron las primera telenovelas de Azteca 13 (primero, producciones independientes) como El Peñón del Amaranto, A Flor de Piel y, posteriormente Con Toda el Alma y Te Dejaré de Amar, se anunciaba con bombo y platillos que, por fin, las telenovelas de Televisa se enfrentarían a una aguerrida competencia. No fue así, hasta que llegaron Nada Personal y Mirada de Mujer, también producciones independientes. Muy en especial, Mirada de Mujer que en efecto, marcó un cambio y logró altos índices de audiencia. Entonces sí, Televisa tembló. La competencia por fin se dio.

En ese tiempo, surgieron las primeras telenovelas propias de Azteca Digital (que, luego, cambió el nombre por el de Azteca Novelas). Las primeras: Al Norte del Corazón, Tric Trac, Rivales Por Accidente (uno de los primeros grandes fracasos de la televisora del Ajusco que de 200 capítulos quedó en 50) y La Chacala. Nada nuevo bajo el sol. Telenovelas que, en lugar de seguir la línea de Mirada de Mujer, se fueron por el camino fácil: los clichés, formatos y tipo de historias al estilo Televisa. Y de ahí pa’l real. Más y más intentos fallidos, muchos de ellos desastrosos, como aquel bodrio titulado Yacaranday y una más (de la que ya ni recuerdo el nombre) que duró apenas una semana. O el caso de Agua y Aceite, que por ser estelarizada y producida por el matrimonio Zurita-Bach, pintaba para gran suceso. Y ese suceso significó, más bien, que a las cuantas semanas de su estreno, también fuera sacada del aire.

 

telenovelas canal 13

 

Y llegando al momento actual, Azteca tomó una decisión por demás inteligente: reestructurar su forma de hacer telenovelas. Mientras, optaron por comprar paquetes de joyas extranjeras. Aquí sí, fórmulas comprobadas, éxitos en su país de origen y en muchos más, precedidas por ventas millonarias. El primer paso: la suculenta Avenida Brasil, seguida por otras obras de arte brasileñas. Y más recientemente, ¿Qué Culpa Tiene Fatmagül?, de origen turco. Más que una telenovela de primer nivel, una obra de arte, actualmente, en su apogeo, como un ejemplo sorprendente del que ni Televisa ni Azteca han aprendido:  la telenovela actual puede evolucionar, más allá de los clichés y formatos de siempre.

Y mientras Televisa sigue con sus refritos, cada vez peor adaptados de historias viejas y pasadas de moda (con excepción, quizás, de la recién finalizada Antes Muerta Que Lichita y ahora con Sueño de Amor), Azteca cuenta con una barra telenovelera muy superior, aunque tristemente, con telenovelas importadas, pero de primer mundo: ¿Qué Culpa Tiene Fatmagül y las brasileñas: La Vida Sigue e Insensato Corazón, sin pasar por alto Anónima, de manufactura colombiana. Lo malo: que Azteca parece no estar al tanto de las joyas que tiene en su programación. Su promoción es nula. Seguro, los ejecutivos y programadores, no se han tomado la molestia de ver, por lo menos, unos cuantos capítulos de estas super producciones.

 

Rubén Aviña.

 

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