El laboratorio biomédico que dirige David Kaplan en la Universidad Tufts está lleno de gusanos, pero no son una plaga: son la clave para ayudar a que los huesos fracturados se suelden más rápido.

La fibra proteica que los gusanos de seda usan para hilar los capullos se está transformando en tornillos y placas capaces de estabilizar los huesos rotos.

Tornilllos de seda para fracturas

Estos tornillos de seda fueron diseñados por investigadores de Tufts y del Centro Médico Beth Israel Deaconess como alternativa a los tradicionales tornillos de acero y placas de aleación, los cuales, aunque son resistentes, ejercen tensiones sobre los huesos y tejidos, interfieren en las radiografías y requieren una segunda cirugía para extraerlos. La seda, en cambio, se degrada en el cuerpo, lo que ahorra una segunda operación. Además, es fuerte y maleable. Con técnicas avanzadas es posible crear tornillos de seda que duren hasta varios años.

Los primeros ensayos se han hecho con ratas, a los que podrían seguir pruebas con  humanos. Una de las primeras aplicaciones podría ser la reconstrucción facial en niños, cuyos huesos en crecimiento podrían verse beneficiados.

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