Siendo uno de los alimentos tradicionales de la cocina española, el jamón serrano ha conquistado los paladares de comensales de todo el mundo pero, además de ser una delicia gastronómica, el jamón serrano contiene una gran cantidad de nutrientes benéficos para la salud.

Proviniendo principalmente de la comunidad española de Extremadura; el jamón serrano es uno de los productos delicatessen de mayor popularidad a nivel mundial debido a su exquisito sabor y se obtiene de la salazón y secado de las patas traseras del cerdo. Cuando este producto se obtiene de las patas delanteras del cerdo, su nombre cambia a paleta o paletilla.

El término “serrano” se atribuye a la costumbre de curar el jamón en parajes altos de las sierras, lugares en donde las bajas temperaturas facilitan la curación del producto. La curación del jamón es lenta, por lo que fabricantes y expertos en la materia destacan que su salazón adecuada oscila entre los 9 a los 24 meses.

 

jamon serrano

 

Estudios a este alimento han arrojado que este producto ibérico aporta grandes cantidades de calcio, fósforo, hierro y zinc. Adicionalmente, expertos aseguran que el jamón serrano es rico en proteínas e incluye ácidos grasos como el oleico, los cuales ayudan a mantener en equilibrio los niveles de colesterol en el organismo.

Si bien se puede disfrutar solo, este producto puede ser degustado con una infinidad de alimentos de acuerdo al gusto del comensal, destacando entre sus combinaciones más tradicionales frutas como el melón o el higo y/o como verduras como los espárragos.

Expertos recomiendan que el jamón serrano debe ser cortado finamente y en lonchas de aproximadamente 5 centímetros para que este “se deshaga en la boca” del comensal y este pueda percibir los aromas del producto en su paladar.

Sommeliers (expertos en vino) aconsejan acompañar el jamón serrano con vinos suaves, fructuosos o rosé y subrayan que el comensal deberá prescindir de vinos blancos ácidos y vibrantes para no estropear el sabor del jamón.

 

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