Nueva York, (EFE).- Una colección sutilmente floral, ligera y limpia ha abierto la Semana de la Moda de Nueva York de la mano de BCBGMAXAZRIA, cuya prioridad es la comodidad para la próxima primavera en una mujer urbana, sensual, que reescribe las lí­neas tradicionales, las yuxtapone y filtra destellos de masculinidad.

La mujer de la marca del diseñador francotunecino Max Azria y su mujer Lubov, que ya abrió la edición anterior con una colección recargada de motivos zí­ngaros, afronta las temperaturas cálidas con un desenfado solo aparente y con estampados florales diluidos en un estilo acuarela que han causado sensación en el desfile de hoy. La mañana de primavera para BCBGMAXAZRIA se levanta coqueteando con la amplitud y renunciando a lo ceñido. Casi un guiño malicioso a una mujer desinhibida que parece haberse puesto la camisa de su amante, porque no sabe donde acabó su vestido tras la fiesta del dí­a anterior. Un paso más allá del “prét-í -porter” hasta una engañosa sensación de improvisación.

Masculinidad formal reinventada, que llega hasta el esmoquin y que deja entrever las curvas de la feminidad en tejido algodón en colores claros. Caras lavadas y melenas sueltas que se calzan un tacón sobre el que salir corriendo y empezar el dí­a con ese “bon chic, bon genre” (buen estilo, buena actitud) que caracteriza a la marca desde 1989.

En lo que sus creadores apuntan como una deconstrucción y reconstrucción de las siluetas y las técnicas tradicionales, BCBGMAXAZRIA juega a la colisión de las lí­neas. Y a la sorpresa de una prenda aparentemente convencional con una falda lisa que se ve violentada con, al final de su costura, una transparencia seguida de un estampado, o de un peto que comienza por debajo del pecho y forma un juego de huecos y vanos inesperados.

Yuxtaposiciones que no pesan, pero que, al romper la convención, obligan a buscar el toque de distinción mirando al muslo de la modelo cuando no bajo los pliegues de su falda, donde se concentran los mayores logros y la verdadera personalidad del diseño.

La firma vuelve a presumir de puente entre la creación europea y el pragmatismo estadounidense que ha seducido a estrellas como Alicia Keys, Halle Berry o Angelina Jolie. Apuesta por tacones que ensalzan pero no incomodan, por tejidos que van desde el algodón al crepé y la piel de serpiente y con una picardí­a que se va vistiendo de sofisticación siempre liviana, que evoluciona del blanco tupido al negro revelador y se abrazan con el escote en uve.

Entre medias, uno de los factores más resaltados: los estampados digitales de flores asemejan la porcelana china cuando juegan con el azul sobre blanco y se encienden cuando, sobre el negro, recurren a la profusión de color.

Y es que Azria y Lubov, cuyas prendas se venden en más de 700 establecimientos en todo el mundo, no tienen problema en usar la obviedad de las flores para primavera porque confí­an el poder de la vuelta de tuerca, de igual manera que utilizan la radiadí­sima canción “Get Lucky”, de Daft Punk, reinterpretada por Daughter.

Un arranque de brillantez sin aspavientos para la Mercedes Benz Fashion Week, en la que desfilaron por primera vez en 1996 y que hoy mismo verá desfilar las propuestas de la española Desigual, la uruguaya Gabriela Perezutti para Candela, Marisa Webb o el japonés Tadashi Shoji.

Desde hoy y hasta el 12 de septiembre rubricará las tendencias para la próxima temporada primavera-verano con firmas como Carolina Herrera, Donna Karan, Calvin Klein Collection o Vera Wang.

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