A unas semanas del estreno de la “nueva” versión de Simplemente María en el tan “innovador” y “vanguardista” Canal de las Estrellas, en esencia es la misma María de siempre, incluyendo a la María Isabel de Yolanda Vargas Dulché, de 1966, con la que guarda un gran parecido: la indita que llega a la ciudad y se entrega a un hombre rico al que en su “ingenuidad” (por no decir una mala palabra”) le cree su repentino amor.

Otra Cenicienta más (por si fueran pocas en la historia del melodrama), creación de la escritora Celia Alcántara, pero ahora con otro rostro, como de modelo, con dientes ultrablancos y de gran tamaño (que le dificultan su dicción) y cabello color chocolate, en lugar del tono azabache de las anteriores Marías: la primera, Saby Kamalich (de 1969 a 1971), Leonor Benedetto (en la versión argentina de 1980) y Victoria Ruffo en 1989.

Aparte de un refrito por demás conocido, es una historia pasada de moda que en su primera etapa y para empezar, nos muestra a Claudia Álvarez como una indita de 18 años que a pesar del maquillaje suave, aparenta unos 15 más. Por el estilo, el Alejandro que interpreta José Ron, supuestamente, como un junior de 20 años. ¿Y qué decir de Arleth Terán?, como la preparatoriana Vanessa, con todo y su uniforme escolar y su faldita escocesa.

 

Simplemente María 2015

 

La misma historia rosa, previsible y por demás conocida que no aporta nada nuevo, como sucede desde hace años en las telenovelas del Canal de las Estrellas. Una María a la que también le cuesta aparentar la ingenuidad que la caracteriza y de la que se olvida cuando, ya en la ciudad y trabajando como sirvienta (igual que tantas heroínas telenoveleras), lo primero que hace es entregarse a un junior, casi a la primera, como siempre para… ¿qué cree usted? ¡Quedar embarazada!

La historia original (la peruana, de Saby Kamalich) fue de 435 capítulos de una hora y anduvo entre los 72 y 80 puntos de rating. Algo imposible ahora, claro, con los 14 puntos en los que navega la Simplemente María actual. Así que esperamos que no la alarguen, como es la moda, con los odiosos rellenos, en especial, el de los hermanitos norteños “chistosos” que, en ocasiones, parecen los protagonistas de la historia con sus “peculiares” aventuras que nos desvían de la trama central: los dramas de la pobre María. Dramas que se busca ella solita. Por ejemplo: luego de quedarse sin chamba, y ya con un chamaco recién nacido al que tiene que mantener, sin un quinto en su morral, en vez de ponerse a buscar trabajo o dónde vivir, ¡se inscribe para tomar clases de corte y confección!, seguramente, con la idea de que ocurra un milagro y quede becada. Claro, es que, seguramente, esta María del 2015, ya leyó la historia y sabe que como costurera, le espera un gran futuro: convertirse en una afamada diseñadora.

 

Rubén Aviña.

 

Deja un comentario