No entiendo por qué algunas personas sienten que un niño de tres, cuatro años de edad, puede ser responsable de la integridad fí­sica de un cachorro, cuando ni siquiera ellos como adultos lo son, ya que relegan en un menor de edad, el bienestar de otro ser, igualmente incapacitado para sobrevivir sin los cuidados adecuados.

Este grave problema aumenta en el mes de diciembre, época navideña en la cual la mayorí­a de las personas, muestran sus afectos, regalándose unos a otros, presentes; en el caso de quienes tienen hijos de muy corta edad – de dos a siete años-  no pueden evitar escoger un ser vivo como regalo, imaginando la emoción que habrán de experimentar sus niños al abrir un vistoso envoltorio y sacar una bolita peluda que respira y emite tiernos quejidos.

Hasta ahí­ la perfecta escena navideña en el seno de un hogar, resulta conmovedora, pero la realidad es otra, el infante tratará al cachorro como un muñeco más, provocándole daño fí­sico que va de leve a grave: fracturas por traumatismo, esto cuando el niño imprudentemente lo deja caer desde el aire, o le propina golpes, patadas, entre otros, y será el resultado de la no orientación que brinden los adultos al menor para que aprenda a tratar a un ser vivo, y de la irresponsabilidad de los mayores el adquirir una mascota como entretenimiento momentáneo para sus hijos.

Por otro lado, estos adultos irresponsables estarán muy pendientes de vacunar únicamente de la rabia a este nuevo miembro de la familia, por miedo a que contagie a sus hijos, cuando en realidad existen casos muy aislados de brotes de esta infección viral en las ciudades, pero en cambio pasarán por alto, que un cachorro requiere aparte de la referida vacuna, también de un calendario de vacunación para protegerlo de diferentes enfermedades que atacan más frecuentemente a los caninos: parvovirus, moquillo, hepatitis, leptospira -entre otras -, que de no ser prevenidas causan muertes muy dolorosas, aparte de sus desparasitaciones, todo esto, obviamente, representa un gasto y alteración dentro del presupuesto familiar mensual, pero sumamente necesario; hay personas que cuando su mascota es ví­ctima de alguna de estas enfermedades fatales, prefieren abandonarla a su suerte, a internarlos en una clí­nica veterinaria debido al costo diario de hospitalización, cuando hubieran sido más fácil vacunarlos a tiempo, sin que esto representará mucho gasto para su bolsillo. Por lo mismo, hacemos nuevamente hincapié, no adquieran mascotas sin antes planear debidamente todo lo que conlleva adoptar un miembro más – no humano- en la familia, cuyas necesidades básicas son: Espacio, alimento adecuado – no sobras de la cocina, porque el estómago de un animal no es bote de basura -, limpieza, atención médica, vacunaciones, paseos, y un adulto responsable bajo su cuidado directo.

Actuemos como personas maduras, no sólo por el deseo de brindar felicidad momentánea un niño, sacrifiquemos el bienestar de otro ser, porque para infortunio de quienes adquirieren un cachorro ya sea perro, gato, conejo, pato, pollo, éstos no se van a mantener en la misma talla, no señores, van a crecer, como igual crecerán sus necesidades de espacio, alimento y cuidados, habrá sorpresa de orines y heces con olores y tamaños ya desagradables, dentro de la casa, si los animalitos no han sido educados desde el primer dí­a que llegaron a su nuevo hogar , a realizar sus necesidades en el patio o cuando se les saca a la calle, media hora después de ingerir sus alimentos. Caso contrario, los adultos, fastidiados, trasladarán a la antes graciosa mascotita, al patio de por vida, y de ser que este nuevo espacio no se mantenga limpio, ocasionará olores, focos de infección, no sólo ya peligrosos para el animal, sino para toda la familia, resultado y solución final: un buen dí­a sacarán a pasear a la – ahora indeseada y problemática mascota -, y se les olvidará – muy convenientemente – , en cualquier calleja o avenida.

Señores no existen perros o gatos callejeros, existen seres abandonados por la irresponsabilidad de gente que actúa antes de pensar, reflexionar, presupuestar, para adoptar un animalito y brindarle todo el amor y atención debidos. Recuerde una mascota, no es un juguete más, para su hijo, es el medio ideal para que ese humano en formación, aprenda a ser caritativo, cuidadoso, justo con un ser inferior a él.

Esta navidad, antes de arrobarse en una tienda de mascotas, piense muy bien lo siguiente:
¿Voy a ser capaz de cubrir todas sus necesidades, incluido el amor y paciencia?
¿La edad de mis hijos es la adecuada para convivir sin causarle daño a una mascota?
¿Qué razas de perros son convenientes para compañí­a de mis hijos pequeños?
¿Si tengo en casa patio reducido o no tengo, que raza me conviene escoger?
Mi patio es grande, ¿puedo tener un perro de mediano a grande?
¿Qué tiempo efectivo me queda después del trabajo para invertir en mi mascota, paseos, visitas al médico u otras?

Si ha respondido negativamente a casi todo o tiene muchas dudas, salga de inmediato de esa tienda y en la sección de ropa, jugueterí­a, ví­deos, encontrará el regalo que haga feliz a sus hijos, sin arriesgar el bienestar de otro ser y podrá responder entonces ¿Navidad, tiempo de regalar Mascotitas?.

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