Los kabbalistas enseñan que esta es una semana increí­blemente especial, hablando en términos energéticos. La infame historia del Mar Rojo dividiéndose en dos ocurrió en la historia bí­blica de esa semana. En el Centro de Kabbalah enseñamos que esto no es simplemente una historia acerca de figuras bí­blicas, sino que de hecho se trata acerca de nosotros. La historia es un código profundo sobre cómo manejar los desafí­os que parecen tan infranqueables para nosotros como podrí­a ser dividir el mar.

Cuando Moisés le pidió por primera vez al Creador que dividiera el mar, el Creador respondió: “¿Por qué me lo pides a mí­?”.

Cuando enfrentamos desafí­os, tenemos la tendencia a llorar por ayuda. Oramos o rogamos al universo para que ocurra un milagro. Lo que esta historia nos enseña es que de hecho está en nuestras manos hacer que ocurra un milagro. Este principio espiritual es iluminado más tarde en el relato, cuando uno de los israelitas decide lanzarse al agua. No fue sino hasta que estuvo por sumergirse completamente que las aguas comenzaron a separarse milagrosamente.

Para permitir que un milagro tenga lugar se requiere de un salto de fe.

Esperar que el universo arregle nuestros problemas por nosotros nunca solucionará nada. Es cuando juntamos el coraje para enfrentar nuestros problemas que el universo cambiará para intervenir a nuestro favor.

Ningún desafí­o es imposible de vencer. Esta semana existe una energí­a disponible que puede ayudarnos a dar los pasos necesarios para enfrentar aquéllos desafí­os frente a nosotros.

Con pequeños saltos de fe podemos crear grandes milagros.

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