Miedo y culpa planean sobre las intenciones de la gente tóxica, unos individuos agotadores y nocivos con los que nos tropezamos de manera ineludible. Saber cómo identificarlos y establecer límites es fundamental para evitar que nuestras energías caigan presas de estos depredadores

¿Cómo tratar a quienes con frecuencia nos provocan desazón y nerviosismo? El psicólogo y escritor Bernardo Stamateas lo cuenta en Gente Tóxica y Más Gente Tóxica (Ed. Ediciones B), dos guías donde recoge los distintos prototipos de estos individuos perniciosos que “conscientemente necesitan hacernos sentir mal para encontrarse bien”.

 

Las personalidades más nocivas

Tras una persona “tóxica” se esconde la búsqueda de la atención, la compasión o el poder. A continuación, el especialista detalla las características de seis de estos perfiles que nos ayudarán a sortear su toxicidad:

  • El psicópata.Se trata de alguien que percibe a las personas como objetos que “usa y descarta”, sostiene. Carece de empatía hacia los demás y se mueve con la intención de satisfacer su propio interés. Asimismo, no respeta los límites y con frecuencia recurre a la agresividad.
  • El envidioso.”Los logros del otro le generan dolor”, afirma el psicólogo, quien precisa que la envidia se puede ocultar tras un enfado u otros estados de ánimo pero es un sentimiento que nadie manifiesta. “Nace de la comparación”, la persona siente que no puede conseguir lo que otro sí pudo y esto le provoca una angustia que calma descalificando lo enviado o al envidiado.
  • El quejoso.”Tiene el sentimiento de culpa y no se permite disfrutar”, destaca el autor, quien apunta que cuando a este perfil le sucede algo positivo, inventa un motivo que impida su disfrute.  De este modo, convierte la queja en su forma de vida y contagia ese malestar a los demás.
  • El narcisista. El experto destaca que este prototipo se caracteriza por el sentimiento de grandeza y la necesidad de sentirse admirado. “Se tienen a sí mismos como referencia aunque en realidad son muy inseguros”, matiza. Además, muestran de forma continua sus logros y “se rodean de gente que los aplauda, si alguien les hace sombra en algo agreden y buscan dañar la estima del otro”.
  • El triangulador. Aquel que utiliza a un tercero para hacer daño a otra persona. A tiene un problema con B y se lo cuenta a C  para provocar que hable con B, aunque no lo pide directamente. “Son personas que no pueden enfrentar de forma abierta el problema que tienen y buscan a terceros”, concluye.
  • Chismoso. Existen tres posibilidades que motivan la actuación de este prototipo:
  1. Tener un gran vacío interior que genera la necesidad de usar las historias de los demás para taparlo.
  2. Hablar de otra persona para destruirla.
  3. Difundir un rumor para quedar bien delante de otros. Se trata de una forma encubierta de mostrar superioridad, “buscan calmar la ansiedad con un chisme aunque genera el efecto contrario, la aumenta”, matiza.

 

(Continuará)

 

(Fuente: EFE)

 

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