Siendo un grupo de prigmentos verdes localizados en diversas céulas eucariotas que contienen cloroplastos, la clorofila (o clorofilas) fue descubierta en el año de 1817 por los químicos franceses Pierre Joseph Pelletier y Joseph Bienaimé Caventou quienes lograron aislarla de las hojas de las plantas a través de métodos con la utilización de disolventes suaves.

Además de ser responsable del color verde de gran parte de los vegetales, la clorofila forma parte esencial del proceso de la fotosíntesis; ya que gracias a su composición por magnesio se le considera como la sangre de las plantas.

Pese a que aún no se cuenta con el reconocimiento médico, a la clorofila se le atribuyen diversas bondades benéficas para la salud humana debido a la infinita cantidad de propiedades con las que cuenta. El consumo regular de clorofila ayuda a la oxigenación de la sangre y aumenta la producción de la misma beneficiando el funcionamiento del corazón. Gracias a su alto nivel de oxigenación, la clorofila favorece la desintoxicación de nuestro organismo y reduce considerablemente los niveles de colesterol.

Además, la clorofila evita enfermedades como el cáncer ya que elimina las toxinas de nuestro cuerpo y favorece la limpieza del colon. Siendo un gran fortalecedor del sistema inmunológico, la clorofila es un potente alcalinizador que evita que las bacterias anaeróbicas se desarrollen.

Por su alto contenido en vitaminas C, A y E; la clorofila es un poderoso antioxidante natural y un antiinflamatorio que beneficia al estómago, vesícula e hígado. Así mismo, se le atribuyen cualidades desodorizantes naturales que evitan el mal aliento provocado por complicaciones en el sistema digestivo. Un estudio realizado en la Universidad de Idaho en Estados Unidos por el experto Richard C. Heimsch, arroja que el riesgo de padecer cáncer de hígado, colon, estómago y pulmón se puede reducir hasta en un 50% mediante la ingesta diaria apropiada de clorofila.

La clorofila se encuentra en gran parte de las plantas, sin embargo cuenta con mayor presencia en las acelgas, apio, alfalfa, espinacas, cilantro, perejil y los berros. Su consumo es aún más benéfico cuando se obtiene de la forma más natural posible como por ejemplo jugos y ensaladas para que el organismo absorba sus propiedades de una forma más concentrada.

Actualmente, también podemos encontrarla en presentación líquida en establecimientos naturistas y farmacias como suplemento alimenticio y en capsulas de alga espirulina y chlorella.

 

 

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