Un día, en mi cuenta de Twitter, apareció sorpresivamente un desconocido, con una invitación para que viera el vídeo de su tema Mira en Mis Ojos, de su álbum debut. Me llamó la atención y di click al link, para ingresar a YouTube y conocer a Rafael Bueno, con la novedad de que, desde el primer momento, me causó una grata impresión: su voz, un tema por demás romántico, el piano, la cara de niño bueno del muchacho y, en especial, esa facultad de erizarte la piel. Y ya después, de regreso a Twitter, descubrí que quien me había enviado esa invitación era precisamente Rafael y no un asistente o un promotor, como lo supuse al principio. Era un sábado, casi a la media noche. “Platicamos” unos cuantos minutos y lo primero que percibí  en él, más que simples palabras, fue su gran sueño. No un simple sueño de triunfar, como tantos y tantos, sino de poder tejer su propia historia en el mundo de la música, empezando con un primer disco, producción independiente, que se llama precisamente Una Historia Que Contar.

 

DESDE LOS 12 AÑOS

Desde esa primera vez, percibí a un hombre educado. Lo noté no sólo en su forma de expresarse. También en su ortografía, en la claridad de sus pensamientos. Total, que días después, continuamos la conversación vía Whatsapp. Y así me fui enterando de la historia que me contó.

Nació el 23 de enero de 1979, en Bogotá, Colombia, y tuvo la suerte de descubrir su vocación a la edad de 12 años, motivado por la afición musical de sus padres y abuelos. “Es que desde niño –me dijo– crecí escuchando todo tipo de música, desde baladas, boleros, tangos y bambucos, hasta  la música de arrabal y de cantina, cuando visitaba a familiares en los pueblos cafeteros”.

“Ya después, con el paso de los años, siento se fue despertando en mí, la necesidad de cantar, pues lo hacía todo el tiempo, primero, como un juego, cuando cantaba con mis amigos, hasta que a mis 15 años, sentí que la música ya estaba de manera permanente en mi vida y que la estaba tomando muy en serio”.

 

 

 

LO QUE SUCEDE EN EL ALMA Y EN EL CORAZÓN

Fue entonces que comenzó a tomar clases de canto con diferentes maestros. “Pero creo que la más importante técnica que he aprendido se llama disciplina, la principal arma que me ha servido para cuidar mi mayor tesoro: mi voz”.

Hasta que, luego de estudiar la carrera de Mercadeo y Publicidad, tomó la decisión de grabar Una Historia Que Contar, con la participación del compositor colombiano Niko Ruíz en los doce temas que componen el álbum, donde Rafael también participó como coautor de dos de los temas y coproductor, junto con Niko, de todo el álbum.

“La decisión de grabarlo, surgió ante el deseo y necesidad de plasmar como artista lo que soy, lo que pienso y lo que he vivido a través de distintas experiencias en el amor y el desamor. La música y el canto han sido para mí el medio de expresión más intenso e importante en mi vida y el canal por el que exteriorizo lo que sucede en mi alma y en mi corazón. La necesidad de contar una historia, mi historia”.

 

UN SUEÑO SIEMPRE LATENTE

El proceso de grabación fue realizado en Bogotá, con el productor y arreglista Daniel Cadena. Posteriormente, fue mezclado y masterizado en la Ciudad de México, por Salvador Tercero, dando por resultado una mezcla de géneros, como el bolero, el pop, soul, rhythm and blues y el funk, pero con un sonido muy propio.

“Cuando tuve el cd en mis manos, significó la realización de muchos sueños, los mismos que tuve desde niño.  A medida que vas recorriendo el camino, te das cuenta que hay ciclos que así como empiezan, se terminan.  Pero siempre está latente el mismo sueño”.

Otro de sus sueños, como me comentó una vez, con evidente entusiasmo, es llegar a México, lo cual espera conseguir, como él mismo dice, a como dé lugar, el próximo año. “México es una de las metas más importantes que, paralelamente a mi álbum, han estado muy presentes desde hace muchos años. Primero, porque es un país que amo profundamente, por su gente, su energía, su folklore y su música que ha formado parte de mi vida desde niño. Y, claro, porque para cualquier cantante es una plaza fundamental de proyección y de avance”.

 

Rubén Aviña.

 

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