Hay situaciones diarias en la vida de un perro que pueden provocar un nivel de ansiedad elevado y que se debe intentar evitar para asegurarle una mayor y mejor calidad de vida.

Suelen ser situaciones en las que no caemos, pero el nivel de ansiedad y estrés canino es fácil de detectar si prestas atención a ciertas conductas de tu perro.

El nivel de ansiedad más bajo es cuando vemos que el perro bosteza ante una acción que no se relacione con el hambre o el sueño. Si, por ejemplo, durante un juego, tu perro ya no quiere seguir pero insistes, verás cómo realiza un bostezo queriendo comunicarte que le dejes un rato tranquilo.

El bostezo es la señal menos intensa de estrés, sin embargo, hay señales claras como el ladrido excesivo, destrozos en el jardín, roer muebles, orinarse y defecar en casa continuamente, lamido de patas continuo, perseguirse la cola de manera compulsiva, depresión, falta de apetito… Son claras señales de un perro desquiciado por diversas situaciones cotidianas.

Pero que es lo que provoca esta ansiedad o estrés canino en nuestra mascota:

La falta de ejercicio físico. Es la peor de todas, la que más estrés produce en el perro y en la que menos caemos a la hora de ponerle solución. Un mínimo de ejercicio diario y adaptado a las necesidades del perro reducirá considerablemente su estrés, y por ende, las malas conductas.

El aburrimiento. El aburrimiento desquicia: el llevar una rutina diaria de siempre hacer las mismas cosas como el Día de la Marmota, pasear siempre por los mismos sitios, ver siempre la misma gente y los mismos perros… Procura variar los entornos por los que se suele mover tu perro, cambia de ruta, deja que descubra nuevos olores, que explore nuevos ambientes…

La misma comida cada día. No obligues a tu perro a comer siempre la misma comida. ¿Te imaginas comer cada día siempre lo mismo? Es que aunque fuera tu plato favorito lo acabarías aborreciendo. Puedes variar las croquetas (intenta que siempre sean naturales), alternar las croquetas con alimento deshidratado, combinar las croquetas con trocitos de pechuga de pollo o jamón cocido…

 

estres canino

 

Pasar demasiadas horas solos. La soledad es una de las cosas que peores llevan los perros, animales sociales por antonomasia, que necesitan estar acompañados de su manada. Procura no dejar a tu perro solo durante más de 5 ó 6 horas, busca alternativas: una guardería canina, un familiar con el que se pueda quedar, escapadas que puedas hacer para reconfortarlo, etc.

Estar atado o encerrado. Un perro atado es un perro maltratado, esto es así y no hay discusión, de hecho, está penado por ley. Un perro jamás debe vivir atado o encerrado en el balcón o terraza el resto de su vida. Por naturaleza, el perro tiene necesidad de moverse, explorar, oler, descubrir… Es tan fácil como ponerse en su lugar.

Tener prohibida la entrada en casa. El perro es una animal de manada, necesita sentir que forma parte de una. En muchos hogares, se tiende a tener el perro fuera en su caseta y no permitir la entrada donde toda su familia está. El sentimiento del perro es de rechazo absoluto, por muy bien que le tratemos fuera, ya que en su pensamiento siempre está la idea de que por alguna razón no es bienvenido ni puede formar parte de la manada. En este sentido, si tenemos el perro viviendo en el jardín, es muy recomendable, que durante el día tengo acceso a casa. De lo contrario, vivirá en un estrés continuo.

Interacciones estresantes en casa. Si el perro vive con otros perros o con niños, tiene muchas posibilidades de estresarse. Los gritos, los problemas de posesión, de territorio, de no dejarle que descanse… se convierten en una fuente de estrés para el perro que puede no saber gestionar y que lleve a que algún día se le escape un mordisco. Para evitar esto, es positivo dejar espacio al perro, y educar a los niños a cuándo pueden y cuándo no relacionarse con el perro, eso sí, siempre con calma y sin movimientos bruscos.

Paseos de ahogo. Me refiero a esos paseos en el que el perro se tira todo el paseo ahogándose con la correa. Aprende a educar a pasear a tu perro sin tirones, así como sin correa por las zonas donde se pueda, y dejar que sea un espíritu libre en el mejor momento del día para tu perro.

Los desconocidos. Hay perros muy sociables y hay perros que no lo son tanto, y hay personas que no saben respetar el espacio vital de los perros. Esas personas que se dirigen a perros y directamente le dan palmadas en la cabeza o lomo, es para estresarse, ¿o no te pasaría a ti si viniera un completo desconocido a darte un abrazo o palmadas en la espalda?

La falta de relación con otros perros. Muchas veces, vamos paseando con el perro y no permitimos que se acerque a otros perros, ¡con lo que les gusta oler sus traseros! En este sentido, algo estresante para ellos es querer relacionarse con otros perros y no poder hacerlo como toca.
Como ves, estas situaciones muy cotidianas, suelen darse casi a diario, y  tienen muy fácil solución, pudiendo mejorar la calidad de vida del perro, tanto a nivel físico como a nivel emocional.

 

Fuente: http://comoeducarauncachorro.com/blog/

 

 

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