Cada uno de nosotros es un poco de todo. Esto significa que allí en los múltiples rincones de la mente, y en forma de bits de información, se encuentra la semilla de lo claro y también de lo oscuro. Que bajo determinadas circunstancias cualquiera de nosotros puede convertirse en lo más amado y también en lo más odiado del mundo.

Sí. Aunque seas practicante permanente del amor, a través de 4 Palabras que curan te amo, lo siento, perdóname, y gracias. Porque la misión de estas palabras y de «limpiar» con ellas es precisamente la de incluir, la de enseñarnos que lo contenemos todo. Tanto lo que hemos etiquetado como «bueno» o como «malo».

No pronuncias estas palabras para ser una linda o buena persona, no te equivoques que no es así. Las pronuncias para completarte, para incluir toda tu experiencia y la experiencia humana como es. Porque eso es el amor.

Y no sé mucho sobre el amor. Solo me arriesgo a mencionarlo.

Por ejemplo, en situaciones de peligro inminente, una madre por defender a sus hijos puede matar a alguien. En situaciones de hambre extrema, cualquiera de nosotros puede robar pan para sobrevivir. En situaciones que tengan que ver con un sufrimiento o maltrato incomprensible, cualquiera de nosotros puede odiar hasta la muerte y más allá. Es así como bajo circunstancias extremas, y de acuerdo con nuestra programación, utilizaremos las semillas implantadas en nuestra mente para actuar.

¿Esto nos hace culpables?

Yo creo que no. Nos hace responsables. Sin embargo, la libertad de sentirlo así o no, es tuya. Tú sabes qué tipo de guerra, o de paz, deseas llevar a tu vida.

Justo ahora recuerdo una famosa entrevista que le hicieran a la doctora Elisabeth Kübler-Ross, en la cual ella relata que aprendió mucho de una joven que sobrevivió a la Alemania de Hitler, porque le enseñó que dentro de cada uno de nosotros hay un Hitler. Y que ella, la doctora Kübler-Ross había pensado: Oh no! Yo soy una muy buena persona, yo ayudo a los demás. Pero también aclaró, que esa joven sobreviviente le había explicado, que dentro de ella había un Hitler, ya que estaba llena de resentimiento y odio, a causa de la guerra.

Así relata ella, una de mis escritoras más amadas, que después de conocer a esa joven viajó a Polonia durante una epidemia, y que estuvo tres días sin comer, durante los cuales sin pensarlo, le habría robado el pan de sus manos a cualquier niño que hubiera visto.

Esto no justifica, ni cuestiona las acciones y memorias dolorosas del mundo. No obstante sí las perdona. Lo escrito solo nos dice: No juzgues. Y si por cosas de la vida debes juzgar, no te juzgues. Perdónate y perdona lo que no comprendas. Cuando perdonas, sueltas, liberas y lo perdonado se vuelve luz en ti, por lo que deja de lastimarte.

La fuerza del mundo para arrastrarnos hacia abajo es permanente. Por lo que perdonar (limpiar) ha de ser un trabajo constante.

Lo que sea que te lastime allí fuera, habla de algo no resuelto, ahí dentro. En ese pequeño gran espacio de tu mente que almacena tu historia y la de la humanidad. Y si no lo limpias, nadie más lo hará. Yo continúo necesitando de tu ayuda para lograrlo.

Así que gracias por leerme. Te amo.

4 Palabras que curan

 

Vivi Cervera.

 

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