El legado prehispánico que en México hay, es uno de los tesoros más preciados del país. Michoacán es un estado privilegiado en esta materia, pues cuenta con decenas de yacimientos prehispánicos que son testigos de la gran importancia que tuvo esta rica región en el pasado, principalmente por ser la capital del poderoso imperio purépecha.

En tu próxima visita a Michoacán no puedes dejar de visitar las principales zonas arqueológicas del estado que están abiertas al público:

 

 

Tzintzuntzan:

Instalada frente al estupendo lago de Pátzcuaro, es la zona arqueológica más conocida e importante del estado, y no es para menos, pues es el lugar donde se estableció la capital del antiguo imperio purépecha. Sus basamentos piramidales mejor conocidos como “Yácatas” han sido por años la admiración de propios y extraños por su singular arquitectura semicircular.

 

 

 

Tingambato:

También vestigio purépecha, esta zona arqueológica se encuentra ubicada en los alrededores de Uruapan. Curiosamente cuenta con construcciones similares a las de Teotihuacán en el estado de México, siendo esto muy extraño pues no es claro el tipo de relación que hubo entre estos dos asentamientos.

 

 

San Felipe de los Alzati:

Fungió principalmente como asentamiento estratégico de defensa territorial, ya que era el lugar de frontera entre los purépechas y los mexicas. Desde este punto resultaba fácil controlar los diferentes accesos y tener en la mira al valle de Zitácuaro.

 

 

 

Ihuatzio:

Este asentamiento también fue de gran importancia y es reconocido como otra de las capitales purépechas en el momento de su auge imperialista. El hallazgo de un Chac Mool evidencia el vínculo que tuvo con la cultura tolteca.

 

 

 

 

 

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