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Guadalajara, Jal. – Después de un exitoso recorrido por algunos de los principales festivales de cine alrededor del mundo, el largometraje de ficción del cineasta Samuel Kishi Leopo Los Lobos marca su debut en las salas de cine de nuestro país con 120 copias distribuidas en las principales de la República Mexicana.

En entrevista exclusiva, el director y la actriz Martha Reyes profundizaron sobre el desarrollo de esta su segunda cinta que retrata a Max y Leo, dos pequeños de 8 y 5 años que son llevados por su madre Lucía a Albuquerque (Estados Unidos) en búsqueda de una mejor vida.

Emocionado ante el estreno del filme en salas comerciales, Samuel Kishi atribuye este logro al trabajo en equipo. “Las películas las considero que son seres vivos, muy orgánicos y van creciendo de acuerdo a las aportaciones de los creativos que se unen”, expresó.

“Los Lobos nace de una experiencia autobiográfica. Nos pasó algo parecido a mi mamá, mi hermano y a mi. Cuando éramos pequeños mi mamá nos llevó a vivir a Santa Ana, California en búsqueda de una mejor vida y ella nos tenía que dejar encerrados en un departamento mientras iba a trabajar. Ella de manera muy astuta, hizo uso de una grabadora de cassettes donde grabada canciones, lecciones de inglés, las reglas de la casa entonces mi carnal y yo empezamos a crear un mundo imaginario a través de las grabaciones de mi mamá”

compartió el cineasta.

El nativo de Guadalajara admitió haberse cuestionado respecto a sí ese pasaje de su vida sería suficiente para dar creación a una película y sobre todo, si al espectador le resultaría interesante conocer dicha anécdota. Con esa vivencia ya materializada, Kishi se alzó con un total de 28 galardones de algunos de los principales festivales de cine entre los cuales se encuentran reconocimientos del público, hecho que para el director fue un aliciente y confirmó que su historia sí crea una conexión con los espectadores.

“El que con lobos anda…”

Para la construcción de su personaje, la actriz Martha Reyes compartió durante la entrevista haberse apegado a dos líneas de investigación. Una de ellas fue el factor migración y para ello, Reyes cambió temporalmente su residencia a Santa Ana California donde señala, se desempeño en distintos trabajos tales como limpiando casas u oficinas. En dichos empleos, la tapatía tuvo oportunidad de convivir con personas que, entre la nostalgia y la aspiración a una vida mejor para sus familias, compartían las mismas circunstancias de su personaje:

“Ahí conocí a muchas mujeres, la mayoría migrantes, madres solteras y me platicaban que tenían a sus hijos encerrados en sus casas mientras ellas regresaban de trabajar (…) Es una manera de vivir, nos dimos cuenta que era algo muy común, no se trataba de un caso en específico”, compartió.

Durante la charla, Martha admitió que uno de los retos que implicó este personaje fue el tema de la maternidad. Al no ser mamá en la vida real, la actriz tuvo que adentrarse en este rol en compañía de Leonardo y Maximiliano Nájar Márquez, los dos niños protagonistas de la trama con quienes se fue a vivir para crear esa conexión “familiar” que requería el proyecto.

“Ahí, Kishi nos puso varias dinámicas, una de fue irnos a vivir juntos. Sus papás me los confiaron, me los mandaron con sus mochilitas con ropa, se fueron a mi casa y pues a hacer vida juntos… Me acompañaban a ir a trabajar, al súper ya cocinar juntos, pelearme con ellos, ayudarlos a bañarse, cambiarse”.

Reflexiva, Martha Reyes subrayó que al desarrollar este papel buscó romper con ciertos estereotipos sobre el rol materno que prevalecen en el cine y la televisión.